Resfriado en bebés: qué hacer en casa y cuándo ir al pediatra

Resfriado en bebés: qué hacer en casa y cuándo ir al pediatra

Un resfriado en un bebé suele empezar con mocos, nariz tapada, estornudos y algo de tos. La mayoría son infecciones víricas leves que mejoran solas, pero un lactante no puede sonarse y necesita tener la nariz relativamente despejada para comer. Por eso importa menos el color del moco que cómo respira, cuánto toma, cuántos pañales moja y cómo se comporta.

Esta guía está actualizada a 20 de agosto de 2026. Explica qué cuidados sencillos pueden ayudar en casa y qué señales aconsejan consultar. No sirve para diagnosticar la causa ni para pautar medicamentos. En un bebé menor de 3 meses conviene pedir consejo pediátrico pronto ante síntomas de enfermedad; si tiene 38 ºC o más, dificultad respiratoria o mal estado general, necesita valoración sin esperar.

Respuesta rápida: qué hacer según la situación

SituaciónQué puedes hacerCuándo pedir ayuda
Mocos y tos leve, pero respira y come casi como siempreOfrecer tomas frecuentes, usar suero fisiológico si la nariz está obstruida y dejarle descansarSi empeora, dura demasiado o te preocupa su estado
Nariz tapada que dificulta pecho o biberónDespejarla suavemente antes de la toma y ofrecer menos cantidad con más frecuenciaSi toma mucho menos, se fatiga al comer o moja claramente menos pañales
FiebreMedirla bien y valorar edad, respiración y estado generalMenor de 3 meses con 38 ºC o más: valoración médica sin demora
Respiración rápida, costillas marcadas, quejido o pausasNo esperar a que “se le pase”Atención urgente; emergencias si le cuesta mucho respirar, está azulado o no responde bien
Está muy dormido, decaído o cuesta despertarloNo forzar comida ni dar remedios caserosAtención urgente

Cómo saber si parece un resfriado común

El resfriado es una infección de las vías respiratorias altas causada por virus. Puede dar:

  • Mucosidad o congestión nasal.
  • Estornudos.
  • Tos, a menudo por el moco que cae hacia la garganta.
  • Voz algo ronca.
  • Menos apetito o sueño más irregular.
  • Fiebre en algunos casos, especialmente en niños pequeños.

Que el moco pase de transparente a amarillento o verdoso no demuestra por sí solo una infección bacteriana ni significa que necesite antibiótico. También es normal que la nariz tarde varios días en despejarse y que la tos dure más que el resto de síntomas.

En casa no siempre es posible distinguir un catarro de los primeros días de una bronquiolitis, gripe, COVID-19 u otra infección respiratoria. La evolución da pistas: si la respiración se vuelve más rápida o trabajosa, aparecen ruidos, el bebé se fatiga al comer o está cada vez peor, hay que pedir valoración.

Qué hacer en casa si el bebé respira bien

Despejar la nariz cuando realmente lo necesita

El suero fisiológico puede ayudar cuando la mucosidad impide comer, dormir o respirar cómodamente por la nariz. Suele ser más útil antes de una toma o de acostarlo que repetir lavados continuamente sin necesidad.

Hazlo con suavidad y sin introducir aplicadores a presión. Si utilizas un aspirador nasal, que sea solo cuando haya moco accesible y sin insistir hasta irritar la mucosa. El objetivo es mejorar el confort, no dejar la nariz perfectamente seca.

Mantener las tomas y vigilar los pañales

Con la nariz tapada, coordinar succión y respiración cuesta más. Puede funcionar mejor:

  • Ofrecer pecho o biberón con más frecuencia y sin prisas.
  • Hacer pausas si se cansa.
  • Despejar la nariz justo antes de comer si está obstruida.
  • No forzar sólidos si temporalmente tiene menos apetito.
  • Controlar si sigue mojando pañales con una frecuencia parecida a la habitual.

En menores de 6 meses, la hidratación procede normalmente de la leche materna o de fórmula; no añadas agua ni cambies la preparación del biberón por tu cuenta. Si quieres ampliar este punto, consulta nuestra guía de hidratación del bebé.

Facilitar el descanso sin cambiar el sueño seguro

Aunque tenga mocos, el bebé debe dormir boca arriba, sobre una superficie firme, plana y despejada. No eleves el colchón, no pongas almohadas, cuñas ni cojines y no lo dejes dormir sin vigilancia en una hamaca o sillita. Inclinarlo no convierte el sueño en más seguro y puede hacer que la cabeza caiga hacia delante.

Mientras está despierto y vigilado, tenerlo en brazos algo incorporado puede resultarle cómodo. Para dormir, mantén siempre las pautas de sueño seguro del bebé.

Cuidar el ambiente

  • Ventila la habitación y evita exceso de calefacción.
  • Mantén al bebé lejos del humo de tabaco y vapeadores.
  • Lávate las manos antes de tocarlo o preparar una toma.
  • Limpia juguetes y superficies de uso frecuente.
  • No acerques al recién nacido a personas resfriadas si puede evitarse.

Si el aire está muy seco, un humidificador de niebla fría puede aliviar la sequedad, pero debe limpiarse exactamente como indica el fabricante para que no acumule moho o microorganismos. No es imprescindible y no sustituye la ventilación ni los cuidados nasales.

Qué no conviene hacer

Jarabes, descongestionantes y combinados anticatarrales

Los medicamentos de venta libre para tos y resfriado no curan ni acortan el catarro y pueden causar efectos graves en niños pequeños. No des al bebé jarabes para la tos, descongestionantes, antihistamínicos, productos homeopáticos ni preparados “naturales” sin indicación sanitaria. Algunos combinan varios principios activos y aumentan el riesgo de duplicar una dosis sin darse cuenta.

Tampoco uses medicamentos de adultos ni una pauta que sobró de otro hijo. Si el bebé tiene fiebre o dolor, la elección y la cantidad dependen de su edad, peso y situación clínica: consulta la pauta con pediatría o farmacia y revisa nuestra guía específica sobre fiebre en bebés.

Antibióticos “por si acaso”

Los antibióticos no actúan contra los virus que causan un resfriado. Solo deben usarse si un profesional diagnostica una infección bacteriana y los prescribe para ese episodio.

Vapor caliente, aceites esenciales y miel

No acerques al bebé a un recipiente con agua hirviendo ni hagas vahos: existe riesgo de quemaduras. Evita aceites esenciales, ungüentos mentolados o alcanforados cerca de la nariz y cualquier producto que no esté indicado para su edad. La miel no debe darse antes de los 12 meses por el riesgo de botulismo infantil.

Señales para consultar con pediatría

Pide orientación médica el mismo día o en un plazo breve si:

  • El bebé tiene menos de 3 meses y aparecen síntomas de enfermedad.
  • Tiene fiebre, especialmente si dura varios días, reaparece después de mejorar o se acompaña de decaimiento.
  • Come mucho menos de lo habitual, vomita repetidamente las tomas o se fatiga al comer.
  • Moja claramente menos pañales, tiene la boca seca o no produce lágrimas al llorar.
  • La tos o la congestión empeoran en lugar de mejorar.
  • Aparece dolor de oído, supuración o llanto persistente difícil de consolar.
  • Tiene una enfermedad pulmonar o cardiaca, nació muy prematuro o presenta defensas bajas.
  • Los síntomas nasales duran más de unos 10-14 días sin mejoría o la tos se prolonga varias semanas.
  • Tu impresión es que no está como siempre, aunque no sepas explicar por qué.

No hace falta esperar a cumplir un plazo exacto si el estado general empeora.

Cuándo ir a urgencias

Busca ayuda urgente si aparece cualquiera de estas señales:

  • Respira mucho más rápido de lo normal o hace un esfuerzo claro para respirar.
  • Se le hunde el pecho o el abdomen bajo las costillas, abre mucho las aletas de la nariz o emite un quejido.
  • Hay pausas respiratorias, un ruido intenso al coger aire o apenas puede llorar por falta de aire.
  • Los labios, la lengua, la cara o la piel se ven azulados, grises o muy pálidos.
  • Está flácido, muy somnoliento, no responde como siempre o cuesta despertarlo.
  • No puede alimentarse por la dificultad respiratoria.
  • Presenta signos claros de deshidratación.
  • Es menor de 3 meses y tiene una temperatura de 38 ºC o más.

Si le cuesta mucho respirar, tiene coloración azulada, hace pausas o no responde, llama al 112.

Cómo suele evolucionar

EvoluciónPuede encajar con un resfriadoConviene consultar
Primeros díasMocos, estornudos, tos leve y algo menos de apetitoEmpeoramiento rápido, fiebre en un lactante pequeño o respiración trabajosa
Primera o segunda semanaLa congestión va cediendo; la tos puede tardar másMocos sin mejoría tras 10-14 días, fiebre persistente o dolor de oído
Después de mejorarRecupera progresivamente tomas, sueño y actividadVuelve la fiebre, empeora la tos o aparece dificultad respiratoria

Preguntas frecuentes

¿Hay que ir al pediatra por todos los mocos?

No. Si el bebé respira con normalidad, toma bastante bien, moja pañales y está reactivo, suele poder vigilarse en casa. La edad cambia el umbral: con menos de 3 meses conviene consultar pronto.

¿Los mocos verdes necesitan antibiótico?

No por el color solamente. El moco puede espesarse y cambiar de color durante una infección vírica. Importan la duración, la fiebre, el dolor, la respiración y el estado general.

¿Puedo elevar la cuna para que respire mejor?

No. Para dormir, la superficie debe seguir plana, firme y sin almohadas ni cuñas. Puedes despejar la nariz antes de acostarlo y tenerlo algo incorporado en brazos únicamente mientras esté despierto y vigilado.

¿Y si tose por la noche?

La tos ayuda a movilizar secreciones y puede aumentar al tumbarse. Comprueba que respira sin esfuerzo, despeja la nariz si está obstruida y mantén el sueño seguro. Si la tos le impide comer, se acompaña de ruidos o dificultad respiratoria, o se prolonga, consulta.

Fuentes consultadas

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